Paciente realizando un ejercicio de salto durante la readaptación de una tendinopatía en Clínica Najarro Zaragoza

Volver a correr después de una lesión: qué necesitas recuperar antes

DEPORTE Y RENDIMIENTO · RUNNING

Volver a correr después de una lesión no consiste simplemente en esperar a que caminar deje de doler y salir a probar unos kilómetros.

Correr le pide a tu cuerpo algo diferente.

Tiene que absorber carga.

Producir fuerza.

Hacerlo rápidamente.

Y repetirlo una y otra vez.

Por eso mi pregunta antes de volver a correr no es únicamente:

“¿Ya no te duele?”

Es:

¿Has recuperado suficiente capacidad para empezar a exponerte otra vez a la carrera?

Caminar y correr no son la misma demanda

Parece evidente, pero clínicamente cambia todo.

Puedes caminar perfectamente y todavía tener dificultades cuando aparecen impactos repetidos.

Puedes hacer una sentadilla sin molestias y no tolerar veinte minutos corriendo.

Incluso puedes tener bastante fuerza y que todavía te falte capacidad para producirla de la forma y a la velocidad que exige la carrera.

CAMINAR Carga más sencilla

Nos aporta información útil, pero no reproduce todas las demandas de correr.

CORRER Carga repetida y rápida

Exige absorber, transmitir y producir fuerza miles de veces durante una sesión.

Ser capaz de caminar es un paso. No siempre es el final de la preparación.

Y tampoco todas las lesiones vuelven a correr de la misma manera

Aquí tenemos que evitar otra receta universal.

No gestionamos igual una lesión muscular que una tendinopatía.

Ni una cirugía de rodilla que una lesión ósea por estrés.

Ni una fascitis plantar que un esguince.

TENDÓN

Puede necesitar recuperar fuerza y capacidad para almacenar y liberar energía.

MÚSCULO

Puede necesitar exposición progresiva a velocidad y, según el deporte, sprint.

HUESO

La progresión depende también de la localización, el riesgo y la curación del tejido.

ARTICULACIÓN

Movilidad, fuerza, tolerancia e impacto pueden condicionar el retorno.

Por eso un plan encontrado en internet puede funcionar perfectamente para una persona y no tener ningún sentido para otra.

Primero necesitamos saber qué estamos recuperando.

Si todavía tienes dudas sobre el diagnóstico, puedes conocer nuestro enfoque en Diagnóstico y tecnología .

Antes de correr quiero recuperar una base

No existe un único checklist válido para todas las lesiones.

Pero antes de introducir carrera suelen aparecer varias preguntas importantes.

01

¿Toleras bien las actividades básicas?

Caminar, subir escaleras y las demandas del día a día nos dan una primera referencia.

02

¿Has recuperado movilidad suficiente?

La articulación implicada necesita los rangos necesarios para correr sin compensar continuamente.

03

¿Has recuperado fuerza?

Gemelo y sóleo, cuádriceps, cadera u otras regiones pueden ser relevantes según la lesión.

04

¿Toleras cargas rápidas?

Cuando la lesión lo permite, saltos y otras tareas pueden ayudarnos a aproximarnos a la demanda de la carrera.

05

¿Cómo responde el tejido después?

No observamos únicamente lo que ocurre mientras haces la prueba, también su respuesta posterior.

La fuerza importa, pero correr necesita algo más que ser fuerte

Puedes ser capaz de levantar una carga considerable en un ejercicio de fuerza.

Eso es fantástico.

Pero cuando corres no produces esa fuerza una sola vez.

La produces repetidamente y con tiempos mucho más cortos.

Por eso la progresión suele necesitar pasar por diferentes cualidades.

Fuerza Resistencia Fuerza rápida Impacto Carrera Velocidad

No significa que todas las lesiones deban pasar exactamente por este orden.

Significa que tenemos que acercarnos progresivamente a las características de aquello que quieres recuperar.

Este proceso forma parte de nuestra Fisioterapia deportiva y readaptación .

¿Y puedo correr si todavía tengo algo de dolor?

Esta pregunta no tiene una respuesta universal.

Y precisamente por eso conviene huir de las reglas demasiado fáciles.

En algunas tendinopatías podemos permitir cierta sintomatología y controlar la respuesta posterior.

En determinadas lesiones óseas por estrés, en cambio, queremos criterios diferentes antes de reintroducir carrera.

Y tras determinadas cirugías el contexto vuelve a ser otro.

IMPORTANTE

“Puedo correr con dolor” no es una regla. “No puedo correr hasta estar siempre a cero de dolor” tampoco lo es. El criterio depende del diagnóstico y de cómo responde la lesión a la carga.

Si el problema es una tendinopatía, hemos desarrollado esta idea con mucho más detalle en:

ARTÍCULO RELACIONADO Tendinopatía: ¿reposo o ejercicio? Cómo saber cuánto cargar el tendón

Cuando volvemos a correr, no necesito empezar demostrando nada

Uno de los errores más frecuentes es convertir la primera carrera en un examen.

“Voy a hacer cinco kilómetros a ver qué tal.”

No necesitas demostrar que puedes correr cinco kilómetros.

Necesitamos encontrar una primera exposición que podamos observar y progresar.

En determinados procesos es muy útil empezar alternando periodos de caminar y correr.

EXPOSICIÓN PEQUEÑA OBSERVAR RESPUESTA RECUPERAR VOLVER A EXPONER PROGRESAR

No porque correr y caminar tenga propiedades mágicas.

Sino porque nos permite dosificar mejor la primera exposición.

Primero quiero controlar cuánta carrera estás haciendo

Cuando vuelves, existen muchas variables que podemos modificar.

Tiempo Distancia Ritmo Frecuencia Desnivel Terreno Intervalos Sprint

Y aquí hay una regla práctica que me parece mucho más interesante que buscar un porcentaje universal:

No cambies todas las variables a la vez si quieres entender cómo estás respondiendo.

Si aumentas al mismo tiempo kilómetros, velocidad, desnivel y días de carrera, después es mucho más difícil saber qué ha superado tu capacidad.

En algunos retornos, especialmente después de determinadas lesiones óseas, se propone recuperar primero volumen/distancia antes de introducir intensidad y velocidad de forma más exigente.

Pero el orden exacto vuelve a depender de la lesión y del objetivo.

La famosa regla del 10 % no decide cuándo estás preparado

Seguro que has escuchado algo parecido:

“Aumenta un 10 % cada semana y no tendrás problemas.”

Me parece demasiado bonito para ser una regla clínica universal.

Una persona puede tolerar perfectamente un cambio mayor.

Otra puede responder mal a uno menor.

Además, no es lo mismo aumentar un 10 % cuando corres diez kilómetros semanales que cuando corres cincuenta.

Ni hacerlo después de una lesión ósea que después de un problema muscular.

Por eso prefiero una progresión basada en la respuesta real.

OBSERVA LA RESPUESTA

No mires únicamente lo que ocurre mientras corres

Cuando empezamos a reintroducir carrera quiero mirar varios momentos.

DURANTE

¿Aparecen síntomas? ¿Cambian conforme pasan los minutos?

DESPUÉS

¿Cómo responde la zona durante las horas posteriores?

DÍA SIGUIENTE

¿Has recuperado tu situación habitual o la respuesta se está acumulando?

SIGUIENTE SESIÓN

¿Puedes volver a exponerte o cada carrera te deja menos preparado?

La respuesta a la carga nos ayuda a decidir la siguiente carga.

¿Qué podemos medir antes y durante la vuelta a correr?

No necesitamos convertir cada corredor en un laboratorio.

Pero algunos datos pueden ser especialmente útiles.

Fuerza

Podemos comprobar capacidades relevantes para tu lesión mediante pruebas clínicas y, cuando interesa, dinamometría.

Resistencia

No es lo mismo producir fuerza una vez que repetirla manteniendo calidad.

Capacidad de salto

Cuando es apropiado para la lesión, nos ayuda a acercarnos a demandas más rápidas.

Tolerancia a la carrera

Tiempo, distancia, ritmo y respuesta posterior nos dicen si el proceso avanza.

Nuestra página de Diagnóstico y tecnología explica cómo utilizamos mediciones de fuerza, movilidad y rendimiento cuando pueden ayudarnos a tomar decisiones.

Medir el cambio.

¿Y la técnica de carrera? ¿Las zapatillas? ¿El terreno?

Pueden importar.

Pero no quiero utilizarlos como explicación universal de cualquier lesión de running.

Podemos modificar técnica, calzado o superficie cuando existe una razón concreta para hacerlo.

Pero cambiar tus zapatillas no sustituye haber recuperado fuerza.

Y modificar tu cadencia no sustituye preparar un tejido para tolerar carga.

Primero entendemos el problema. Después decidimos qué variable merece la pena cambiar.

En algunas lesiones, la nutrición también forma parte del problema

Esto es especialmente importante cuando existen lesiones óseas por estrés recurrentes, alteraciones de composición corporal, poca disponibilidad energética o un contexto deportivo en el que alimentación y gasto no están bien equilibrados.

La baja disponibilidad energética puede afectar a salud y rendimiento tanto en mujeres como en hombres.

Por eso si encontramos señales que nos hacen mirar en esa dirección, nuestra área de Nutrición Clínica puede formar parte del proceso.

NO TODO ES BIOMECÁNICA

Una lesión recurrente no siempre se explica buscando únicamente cómo apoyas el pie. A veces necesitamos ampliar la pregunta.

Y también quiero saber si tienes miedo de volver a correr

Después de una lesión importante puedes tener fuerza suficiente y seguir sintiendo que no confías en la pierna.

Eso también merece atención.

La exposición progresiva suele ayudar precisamente porque no te obliga a pasar de cero a tu carrera habitual de un día para otro.

Y cuando el miedo, la ansiedad o una recuperación larga están bloqueando claramente la vuelta a tu actividad, también podemos integrar Psicología .

ÚTIL DESDE HOY

Antes de salir a probar, responde esto

01

¿Qué lesión estoy recuperando realmente?

02

¿Qué actividades básicas tolero ya con normalidad?

03

¿Qué fuerza o capacidad todavía me falta?

04

¿He probado progresivamente impactos o cargas rápidas cuando corresponde?

05

¿Cuál va a ser mi primera dosis de carrera?

06

¿Qué voy a observar para decidir si puedo progresar?

DE LA INFORMACIÓN A LA DECISIÓN

Volver a correr es una progresión, no una prueba de valentía

PREPARAR

Recuperar movilidad, fuerza y capacidades básicas.

EXPONER

Introducir una primera dosis de carrera razonable.

OBSERVAR

Ver cómo responde la lesión durante y después.

PROGRESAR

Aumentar la demanda hacia tu carrera habitual.

SEGÚN TU OBJETIVO

¿A qué tipo de carrera quieres volver?

QUÉDATE CON ESTO

Volver a correr no es comprobar si sobrevives a una carrera.

Queremos preparar primero aquello que la carrera va a pedirte.

Después introducir una dosis que puedas asumir.

Observar.

Medir.

Y progresar.

Entender la lesión. Recuperar la base. Preparar el impacto. Introducir carrera. Construir volumen. Recuperar velocidad y rendimiento cuando corresponda.

No queremos simplemente que vuelvas a correr. Queremos que vuelvas a tener capacidad para seguir corriendo.

Un plan. Un camino.
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