Ecografía de hombro durante una valoración en Fisioterapia Najarro Zaragoza

Diatermia en fisioterapia: qué es, cómo funciona y cuándo la utilizamos

Fisioterapia avanzada · Tecnología aplicada con criterio
Durante una sesión de diatermia en fisioterapia puedes notar un calor agradable mientras movilizamos una articulación, trabajamos manualmente un tejido o te pedimos que realices un movimiento. Esa combinación es una de sus principales posibilidades: aplicar energía mientras seguimos trabajando sobre la función que queremos recuperar.

La diatermia es una herramienta de radiofrecuencia que utilizamos dentro de algunos tratamientos para modificar temporalmente las condiciones de los tejidos, mejorar el confort y facilitar el movimiento.

No determina por sí sola el tratamiento. Antes necesitamos entender qué está limitando tu actividad, qué encontramos durante la valoración y el diagnóstico funcional y qué cambio concreto queremos conseguir.

En este artículo quiero explicarte cómo funciona, qué puedes sentir y de qué manera la integramos con terapia manual, movilidad y ejercicio dentro de nuestra fisioterapia avanzada.

¿Qué es la diatermia en fisioterapia?

La diatermia es una forma de electroterapia que utiliza una corriente de radiofrecuencia para transferir energía al organismo. Según el equipo, los parámetros seleccionados, el electrodo empleado y la forma de aplicación, podemos trabajar con una respuesta térmica más evidente o con intensidades en las que apenas se percibe calor.

Durante el tratamiento se establece un circuito entre el electrodo que mueve el fisioterapeuta y una placa de retorno colocada en contacto con el cuerpo. La energía atraviesa los tejidos situados entre ambos elementos y produce una respuesta que ajustamos a la zona, al objetivo y a la sensibilidad de la persona.

La idea principal

La diatermia transfiere energía. El tratamiento utiliza esa energía con un objetivo.

Puede ayudarnos a preparar una zona, facilitar el trabajo manual o acompañar el movimiento. Lo importante es decidir qué queremos modificar y comprobar después si realmente ha cambiado.

¿Cómo funciona la diatermia?

La corriente de radiofrecuencia provoca movimiento de cargas eléctricas en los tejidos. Parte de esa energía puede transformarse en calor dentro del organismo, aumentando la temperatura local de forma controlada.

Esta respuesta puede influir temporalmente sobre la circulación local, la percepción de rigidez, la extensibilidad de algunos tejidos y la comodidad con la que realizas un movimiento.

En los equipos de transferencia eléctrica capacitiva y resistiva —también conocidos como CRET o TECAR— podemos encontrar dos formas habituales de aplicación:

C

Aplicación capacitiva

Utiliza un electrodo recubierto. La respuesta tiende a concentrarse en tejidos con mayor contenido de agua, como musculatura y tejido superficial.

R

Aplicación resistiva

Utiliza un electrodo sin recubrimiento y permite orientar el trabajo hacia tejidos con mayor resistencia eléctrica, dependiendo de la colocación y del circuito creado.

Estos nombres describen una forma de transferir la energía, pero no sustituyen el razonamiento clínico. La posición, el movimiento, la intensidad, el tiempo y la combinación con otras herramientas cambian el resultado de la sesión.

¿Para qué sirve la diatermia?

Utilizamos la diatermia cuando su respuesta puede ayudarnos a avanzar hacia un objetivo funcional. No buscamos simplemente aplicar calor, sino crear mejores condiciones para trabajar después.

01

Mejorar el confort

Una temperatura agradable puede reducir temporalmente la sensación de rigidez o molestia y permitirnos trabajar con mayor comodidad.

02

Facilitar el movimiento

Podemos combinarla con movilidad articular o movimiento activo para comprobar si aumenta la amplitud o mejora la calidad del gesto.

03

Acompañar la terapia manual

La diatermia puede aplicarse mientras movilizamos una articulación o trabajamos manualmente una región sensible o rígida.

04

Preparar para el ejercicio

Si el dolor o la rigidez dificultan el trabajo activo, puede utilizarse antes de comenzar una progresión de movilidad, fuerza o carga.

Esto puede resultar útil dentro de procesos relacionados con la región cervical, la ATM y las cefaleas, problemas de columna lumbar, sobrecargas musculares, limitaciones articulares o determinados procesos de recuperación deportiva.

La indicación depende de lo que encontremos en cada persona. Una misma molestia puede necesitar estrategias diferentes según su comportamiento, la fase del proceso y la actividad que quieras recuperar.

¿Qué vas a sentir durante una sesión?

La sensación más habitual es un calor progresivo, uniforme y agradable. El fisioterapeuta mantiene el electrodo en movimiento o lo combina con una técnica manual para distribuir la energía y adaptarla a tu respuesta.

Durante la aplicación te preguntaremos qué temperatura percibes. Esa información permite ajustar la intensidad y mantener el tratamiento dentro de una sensación cómoda.

  • La intensidad se adapta a tu sensibilidad y al objetivo de la sesión.
  • El electrodo puede desplazarse mientras movemos la región tratada.
  • En algunas aplicaciones notarás bastante calor y en otras muy poco.
  • Después volveremos a comprobar el movimiento o la función que queríamos modificar.

Más calor no significa mejor tratamiento

La dosis adecuada no es la temperatura máxima que puedes soportar. Es la cantidad de energía que nos permite buscar el efecto deseado con comodidad y seguridad.

Según el objetivo, podemos utilizar una aplicación térmica, moderada o prácticamente atérmica. Lo importante es la respuesta que buscamos, no acumular calor.

¿Cómo integramos la diatermia en el tratamiento?

En Fisioterapia Najarro seguimos una secuencia sencilla: valoramos, elegimos un objetivo, aplicamos la herramienta y volvemos a medir. Así sabemos si la diatermia está aportando algo útil a tu proceso.

1

Entender

Analizamos qué te ocurre, cómo se comportan los síntomas y qué actividad está limitada.

2

Medir

Comprobamos movilidad, fuerza, dolor, tolerancia a la carga o el gesto que quieres recuperar.

3

Aplicar

Integramos la diatermia con terapia manual, movimiento o ejercicio según el cambio que queremos conseguir.

4

Volver a comprobar

Repetimos la medición para saber si has ganado movimiento, comodidad o capacidad para realizar la tarea.

5

Progresar

Utilizamos el cambio conseguido para avanzar con ejercicio, fuerza, carga y exposición a tu actividad.

Puedes conocer con más detalle esta forma de trabajar en nuestra página de tratamientos de fisioterapia.

¿Qué observamos para saber si está ayudando?

La sensación agradable durante la aplicación es solo una parte. Para decidir si merece la pena utilizarla, necesitamos comprobar qué ocurre con aquello que estaba limitado.

Antes de la aplicación Después de la aplicación
Movimiento que provoca rigidez o dolor. Comprobamos si cambia su amplitud o comodidad.
Tarea funcional limitada. Repetimos la misma tarea para comparar.
Sensibilidad o tolerancia al contacto. Valoramos si permite trabajar mejor la zona.
Capacidad para comenzar el ejercicio. Observamos si facilita la movilidad o la carga posterior.

También nos interesa la evolución entre sesiones. Si el objetivo es mejorar la función, necesitamos que los cambios se trasladen progresivamente a caminar, trabajar, entrenar, mover el cuello o realizar la actividad que era importante para ti.

Diatermia, ejercicio y recuperación activa

La diatermia puede abrir una ventana útil: menos rigidez, más comodidad o mayor facilidad para moverte. El siguiente paso consiste en aprovecharla.

Si después de la aplicación puedes mover mejor una articulación, realizamos movilidad activa. Si puedes tolerar más carga, progresamos el ejercicio. Si mejora una tarea concreta, practicamos esa función.

De la sensación al cambio que puedes utilizar

Nuestro objetivo no termina cuando notas la zona más suelta. Queremos convertir esa respuesta en movimiento, fuerza, tolerancia y capacidad para hacer aquello que necesitas recuperar.

¿Qué dice la evidencia científica?

La investigación sobre la diatermia capacitiva y resistiva muestra resultados favorables en algunas personas con problemas musculoesqueléticos, especialmente en variables como dolor, movilidad, rigidez o función a corto plazo.

Sin embargo, los estudios utilizan equipos, frecuencias, dosis y protocolos diferentes. También varían las patologías estudiadas y las herramientas con las que se combina. Esta heterogeneidad hace difícil establecer una única pauta válida para todos los casos.

La lectura práctica es razonable: la diatermia puede ser un complemento útil cuando existe un objetivo claro, una indicación individual y una medición que nos permita comprobar su efecto. Su valor aumenta cuando facilita el trabajo activo que viene después.

¿Cuándo debemos adaptar o evitar su aplicación?

Antes de utilizar diatermia revisamos tu situación clínica y las características de la zona. Es importante que informes al fisioterapeuta si tienes:

  • Marcapasos, neuroestimuladores u otros dispositivos electrónicos implantados.
  • Embarazo o posibilidad de embarazo.
  • Alteraciones importantes de sensibilidad o circulación en la zona.
  • Procesos infecciosos activos, heridas o problemas cutáneos relevantes.
  • Antecedentes de trombosis o sospecha de un proceso vascular.
  • Una enfermedad oncológica activa o en estudio.
  • Implantes, prótesis o material metálico en la región que vamos a tratar.

Algunas situaciones requieren evitar la aplicación y otras simplemente modificar la zona, el modo o la intensidad. Por eso la decisión debe tomarse después de conocer tu historia y no únicamente por el nombre de la lesión.

Preguntas frecuentes sobre diatermia

¿La diatermia es lo mismo que TECAR?

TECAR es una denominación utilizada para determinados equipos de transferencia eléctrica capacitiva y resistiva. En la práctica suele incluirse dentro del concepto de diatermia por radiofrecuencia, aunque pueden existir diferencias entre dispositivos, frecuencias y formas de aplicación.

¿La diatermia duele?

Lo habitual es percibir un calor progresivo y agradable. La intensidad se adapta continuamente a tu sensación. Si aparece una temperatura excesiva, molestia o sensación de quemazón, debes comunicarlo inmediatamente.

¿Cuánto dura una sesión de diatermia?

El tiempo depende de la región, el objetivo y las herramientas con las que la combinamos. La aplicación puede ocupar solo una parte de la sesión, porque después debemos trabajar y comprobar la función que queremos recuperar.

¿Cuántas sesiones necesito?

No existe un número fijo. La evolución depende del problema, su duración, la capacidad inicial y el objetivo. Revisamos la respuesta obtenida y mantenemos la herramienta únicamente mientras siga aportando al proceso.

¿Se puede hacer ejercicio después?

Sí. De hecho, con frecuencia utilizamos el cambio de movilidad o comodidad conseguido para realizar después ejercicio, fuerza o una tarea funcional dentro de la misma sesión.

¿La diatermia acelera la curación?

La recuperación depende de múltiples factores. La diatermia puede modificar temporalmente determinadas respuestas del tejido y facilitar otras partes del tratamiento, pero no permite establecer por sí sola cuánto tardará una lesión en recuperarse.

¿Quieres seguir aprendiendo?

Valoración individual

La herramienta tiene sentido cuando sabemos qué queremos cambiar.

Si el dolor, la rigidez o una limitación están interfiriendo con tu vida, podemos valorar tu caso y decidir qué combinación de tratamiento, movimiento y ejercicio necesitas.

Adrián Najarro · Fisioterapeuta
Fisioterapia Najarro · Zaragoza
Revisado y actualizado: agosto de 2026

Fuentes y lecturas científicas

  1. Beltrame R. et al. Capacitive and resistive electric transfer therapy in musculoskeletal pain: PubMed.
  2. Pollet J. et al. The efficacy of electromagnetic diathermy for musculoskeletal disorders: PubMed.
  3. Paolucci T. et al. Effects of capacitive and resistive electric transfer therapy: PubMed.
  4. Clinical research on capacitive and resistive electric transfer: PubMed.
WhatsApp
Scroll al inicio