Volver a entrenar después de una lesión no debería depender únicamente de que hayan pasado unas semanas o de que el dolor haya desaparecido.
Porque puedes encontrarte mucho mejor y todavía no estar preparado para soportar todo lo que tu entrenamiento va a exigirte.
Y también puede ocurrir lo contrario.
Puede quedar alguna molestia y, sin embargo, haber recuperado una parte importante de tu capacidad.
Por eso, cuando me preguntas:
mi respuesta no empieza mirando únicamente el calendario.
Empieza preguntándome:
Volver a entrenar no es un día. Es un proceso.
Muchas veces imaginamos la rehabilitación como dos estados.
No entrenas porque todavía estás recuperándote.
Ya puedes volver exactamente a lo que hacías antes.
Pero la realidad suele ser bastante diferente.
Entre estar lesionado y volver a rendir como antes hay una zona enorme.
Puedes empezar a participar en una parte del entrenamiento.
Después hacer una sesión prácticamente completa.
Después volver a tu deporte.
Y aun así necesitar tiempo para recuperar tu rendimiento previo.
Eso cambia muchísimo nuestra forma de pensar.
Que el tejido esté mejor no significa que todo lo demás esté recuperado
Imagina que has sufrido una lesión de rodilla.
La inflamación ha bajado.
Caminas bien.
Ya casi no tienes dolor.
Parece que todo está solucionado.
Pero ahora te pongo a producir fuerza rápidamente, frenar, saltar o repetir esfuerzos durante una hora.
Y ahí aparecen las diferencias.
Durante una lesión podemos perder fuerza, potencia, resistencia, coordinación, tolerancia a la carga y confianza.
Y esas capacidades no regresan automáticamente porque el dolor haya bajado.
Primero necesito saber a qué quieres volver
“Volver a entrenar” puede significar cosas completamente diferentes.
Producir fuerza y tolerar diferentes volúmenes e intensidades.
Repetir miles de ciclos de carga y absorber impactos durante tiempo.
Acelerar, frenar, cambiar de dirección y reaccionar.
Correr, sprintar, frenar, golpear, cambiar de dirección y tolerar fatiga.
Por eso no existe una única prueba que pueda decir:
El objetivo final determina qué necesitamos recuperar.
Si tu objetivo es volver a deporte, puedes ampliar cómo trabajamos ese proceso en nuestra página de Fisioterapia deportiva y readaptación .
¿Qué necesitamos recuperar antes de volver?
Depende de la lesión.
Pero hay varias preguntas que aparecen una y otra vez.
¿Cómo está el problema clínico?
Dolor, inflamación cuando corresponda, movilidad, estabilidad, cicatrización y cualquier otra variable específica de la lesión.
¿Qué fuerza has recuperado?
No únicamente si puedes mover la articulación, sino cuánta fuerza puedes producir y cómo se compara con lo que necesitas.
¿Puedes producirla suficientemente rápido?
Muchos deportes no te dan tres segundos para generar fuerza. Necesitas hacerlo con velocidad.
¿Puedes repetirla?
Una repetición buena no nos dice cómo responderás después de treinta minutos de entrenamiento.
¿Toleras impacto y cambios de dirección?
Cuando tu actividad los necesita, estas capacidades tienen que aparecer antes de volver a exigirlas sin preparación.
¿Confías en hacerlo?
La recuperación física importa. La seguridad con la que vuelves a exponerte a las demandas también.
Por eso medir fuerza sí puede cambiar decisiones
Imagínate que después de una lesión haces diez sentadillas sin dolor.
Eso es información.
Pero quizá necesitas jugar 90 minutos al fútbol.
O levantar 120 kilos.
O correr durante una hora.
Necesitamos saber más.
Cuando está indicado podemos utilizar herramientas como dinamometría, goniometría o medición de velocidad para cuantificar determinadas capacidades.
Dinamometría
Cuánta fuerza eres capaz de producir.
Goniometría
Qué rangos necesitas recuperar y cómo están evolucionando.
Encoder
Cómo cambia tu capacidad para mover cargas con velocidad.
No utilizamos números para llenar una hoja.
Los utilizamos cuando nos ayudan a decidir.
Puedes conocer mejor este enfoque en Diagnóstico y tecnología .
Pero tampoco existe un número mágico que garantice que no volverás a lesionarte
Esta parte es importante.
Podemos medir fuerza, saltos, movilidad, potencia y otras capacidades.
Y esa información es muy valiosa.
Pero ninguna prueba aislada puede eliminar completamente la incertidumbre.
Volver al deporte siempre implica tomar una decisión con diferentes piezas de información.
Por eso prefiero una batería de criterios coherente con tu actividad antes que buscar un único porcentaje que decida por nosotros.
La carga del entrenamiento también tiene que volver progresivamente
Supongamos que físicamente ya tienes una fuerza bastante buena.
Eso no significa que debas volver directamente al volumen que tenías antes de lesionarte.
Porque entrenamiento no significa únicamente fuerza.
También significa exposición.
La forma de recuperar esa exposición depende del deporte y de la lesión.
Si lo que estás recuperando es una tendinopatía, te recomiendo leer también:
↗Y estar físicamente preparado no siempre significa sentirte preparado
Hay una pregunta que muchas veces dejamos para el final:
Después de una lesión puede aparecer miedo a repetir el gesto.
Miedo a correr.
A saltar.
A entrar en contacto.
A volver a cargar el peso que estabas utilizando.
Esa respuesta psicológica forma parte del retorno al deporte.
Algunas veces se resuelve simplemente exponiéndote de manera progresiva y comprobando que vuelves a ser capaz.
Otras veces el miedo, la ansiedad o el impacto de una recuperación larga necesitan una atención más específica.
Cuando realmente está interfiriendo con el proceso, nuestra área de Psicología dentro de Salud Integral puede formar parte de la recuperación.
También recuperamos mejor cuando el resto del cuerpo tiene recursos para hacerlo
Una lesión no ocurre aislada del resto de tu vida.
Durante una recuperación puede cambiar cuánto entrenas, cuánto gastas, tu masa muscular, tu sueño o incluso tu relación con la comida.
No significa que toda persona lesionada necesite un nutricionista.
Pero si existe una pérdida importante de masa muscular, problemas de composición corporal, baja disponibilidad energética, una recuperación quirúrgica o necesidades nutricionales específicas, merece la pena mirar esa pieza.
En esos casos podemos integrar Nutrición Clínica dentro del proceso.
No añadimos profesionales porque sí. Integramos otra disciplina cuando existe una pregunta concreta que necesitamos resolver.
Antes de volver a entrenar, hazte estas cinco preguntas
¿Qué exige exactamente mi entrenamiento?
¿Qué capacidad perdí durante la lesión?
¿Qué de todo eso he recuperado de forma objetiva?
¿Cómo estoy respondiendo a las cargas que ya he reintroducido?
¿Qué me falta antes de reproducir las demandas completas?
Si no puedes responderlas todas, no significa automáticamente que no puedas entrenar.
Significa que quizá todavía necesitamos decidir qué parte del entrenamiento sí puedes hacer y cuál todavía tenemos que preparar.
No siempre elegimos entre entrenar o no entrenar
Puedes participar, pero reducimos determinadas demandas que todavía superan tu capacidad.
La carga actual se tolera y empezamos a acercarnos a las exigencias reales.
Puedes afrontar las demandas necesarias con un nivel de capacidad razonable para tu situación.
El siguiente paso depende de dónde quieras volver
Recuperar capacidad
Fuerza, movimiento y progresión para volver a tu vida cotidiana.
↗ FISIOTERAPIA DEPORTIVAVolver al deporte
Readaptar las capacidades específicas que exige tu disciplina.
↗ DIAGNÓSTICOMedir antes de decidir
Fuerza, movilidad, potencia y otras variables cuando necesitamos datos.
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